Harmoni y Samantha, las muñecas sexuales robóticas

Con el pasar de los tiempos la tecnología se ha vuelto parte esencial de nuestra vida.  Es tanto la importancia que ha cobrado que aun en la parte sexual ha logrado avances, no solo con los dildos para mujeres o los famosos masajeadores de pene, desde hace algunos años el desarrollo tecnológico en el campo de muñecas sexuales realistas ha dado pasos agigantados, logrando innovación en el uso de los materiales como la silicona y el TPE, el implemento de la robótica y la inteligencia artificial para lograr la interacción al momento de tener sexo, creando una experiencia única, casi real.

Breve historia de las muñecas sexuales roboticas

Desde la era mitológica el hombre ha deseado disfrutar de la creación de sus manos, y esto mismo se escribe de Pigmalión, rey de Chipre que buscaba ansiosamente a la mujer perfecta, luego de buscar mucho se dio por vencido y esculpió en marfil una hermosa figura femenina, que la diosa Afrodita le dio vida a Galatea, la primera muñeca realista humanizada de la historia, y aunque es una historia de ficción, lo que si es cierto es esto sembró la duda de poder crear esa mujer perfecta para los hombres y como darle una interacción real para convivir con ella.

Luego también hay vástagos de la historia, de la Alemania de la segunda guerra mundial, donde se fabricaban muñecas para que los soldados pudieran calmar sus ansias y evitar el contagio de enfermedades venéreas, comunes en las prostitutas de la época. Para los años 70 una empresa británica creo la primera “ginoide”

La C36, un modelo de a finales de los 70 que físicamente no causo gran revuelo, pero un microprocesador de 16 bits fue la idea origen para que la industria del sexo se fijara en este nuevo nicho.  Lastimosamente, la empresa británica Sex Object Ltd, no resistió esta perdida y fue a la bancarrota. Solo podemos decir que su influencia fue muy notoria y fue un avance tecnológico de la época, sin tener en cuenta que los tabúes de la época eran mucho más fuerte y la censura figuraba hasta en todos los aspectos.

Dame un punto de apoyo y te moveré el mundo, dijo Arquímedes, expresión filosófica que hoy tenemos de estandarte para crear lo imposible años atrás.  Los marineros holandeses a mediados del siglo XVII tejían con cuero y tela sus “esposas” siendo los pioneros en dar forma a las muñecas sexuales, y desde este punto de apoyo hoy podemos ver como se ha producido a Harmony, la primera muñeca sexual robótica super realista con inteligencia artificial, aún es una versión beta, pero se afirma ser el futuro de las sexdoll. O quizás las recientes afirmaciones de Elon Musk de invertir su tecnología en la creación de una robot humanoide con fines románticos y sexuales.

Desde la península ibérica, Samantha

Pero antes de Harmony tenemos que hablar de Samantha, en Barcelona, un científico catalán, ha logrado integrar un microprocesador que permite a la muñeca interactuar con otras personas, además se puede activar en tres modos: familiar, romántico o erótico.  Sergi Santos, que es técnico en sistemas y con experiencia en ciencias materiales, ha diseñado un algoritmo muy completo, que permite a esta percibir diferentes reacciones en cada uno de sus modos, a tal punto que puede acompañarte a ver la televisión hasta sentir un orgasmo, con la estimulación adecuada.  Santos no quiere que Samantha solo sea usada para sesiones de amor, tiene como objetivo que se enamoren perdidamente de ella.

Harmoni entra en escena.

En el 2018 fue presentada en sociedad Harmoni, la primera ginoide, una muñeca que recrea la figura humana al más fino detalle, pero no es únicamente la textura de su piel, la calidez de su cuerpo, es un cerebro artificial implantado que le permite aprender y responder ante diferentes situaciones, también puede tener expresiones faciales para hacer la comunicación mucho más efectiva.  No es exclusivamente un juguete sexual, es una compañera de vida, reseña el hombre escogido para probar cada uno de los aspectos de Harmoni.  La compañía creadora es RealDoll famosa por sus muñecas sexuales ultra realistas, actualmente con un costo aproximado de $6.000 USD.

Harmoni es capaz de comprender los diferentes estímulos y replicar las sensaciones, con el objetivo de dar la respuesta que el hombre desea al momento de la sesión de amor, así como también almacena datos de las diferentes interacciones que se han tenido con ella para mejorarlas continuamente.  Entre los usuarios de Harmoni manifiestan que las conversaciones cada vez son más naturales, hasta puede iniciar una y recordar detalles de pláticas anteriores.

Aunque hay que tener en claro que, así como hay avances, también se debe tener en cuenta que es un dispositivo que almacena información personal del usuario, por tal las empresas fabricantes deben tener un sistema sólido de seguridad informática, con el objeto de impedir el ataque de hacker o clonación de datos. Este ámbito ha sido cubierto por RealDoll, quien en su manual da instrucciones precisas para evitar este riesgo.

La nueva era de la sexualidad.

Una profesora de Bioética de la universidad de Washington, Nancy Jecker, quien asegura que para las personas mayores y/o discapacitadas pueden encontrar un apoyo emocional positivo que ayudaría en los tratamientos físicos y mentales de estas personas.  Aunque también hay una oferta creciente de prostíbulos con androides sexuales en China y ciertos países europeos.  Esto ha hecho que la batalla ética inicie, esto ha revuelto las aguas y dando paso a una nueva era en la sexualidad.

Desde varios sectores están impulsando este nuevo auge de las muñecas sexuales sin tabúes, observando los efectos positivos en la nueva sociedad del siglo XXI, tanto así que el multifacético empresario Elon Musk ha dado fuertes indicios de invertir dinero y tecnología en sus Catgirl, en una entrevista confirmo este hecho con las siguientes palabras “Quiero decir, le prometí a internet que haría Catgirl, podríamos hacer un robot Catgirl” y que este pueda ser usado como una pareja sexual.

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